The Macallan Valerio Adami 1926: un whisky solo para algunos elegidos

“The Macallan 1926 60 años está considerado el santo grial de los whiskys. Su rareza y su calidad lo sitúan en una liga aparte y todos los coleccionistas serios esperan durante muchos años a que salga una botella a la venta. Es una pieza de museo”.

Martin Green, especialista en whisky de Bonhams, 2018.

mejor whisky

www.bonhams.com

La verdad es que con este whisky estamos ante la botella más rara, selecta y exclusiva de la colección Fine and Rare de Easter Elchies, una de las destilerías británicas de más prestigio, propiedad de la conocida marca Macallan.

Fue destilado en 1926 y para envejecerlo se usaron barricas que, hasta la fecha, habían sido utilizadas para envejecer vino de jerez, factor que lo convierte en un whisky excepcional, elegante, seco y lleno de matices. Se embotelló en 1986 y, por si fuera poco, solo se hicieron 40 botellas, apartándose 24 para ser vendidas a artistas con etiquetas personalizadas. La mitad de estas 24 fueron a parar a manos del artista británico Peter Blake, mientras que las 12 restantes las compró el pintor italiano Valerio Adami, conocido por ser uno de los padres del futurismo o el Pop-Art.

Todo esto ha conseguido que su valor aumente de forma exponencial desde que se lanzaron al mercado.

Solo se puede comprar en subastas especializadas o a los pocos particulares que han tenido la suerte de conseguir alguna de esas 40 botellas. Esto la ha convertido en una auténtica pieza de museo. Su precio de salida en cualquier subasta ronda los cuarenta mil dólares, pero se han llegado a pagar auténticas barbaridades.

Durante los últimos años, el considerado mejor whisky del mundo se ha revalorizado llegando a precios de auténtica locura

Esta botella ha alcanzado precios prohibitivos a lo largo de estos últimos años. A finales de 2018, un comprador anónimo adquirió una de estas 40 botellas por la friolera de 1,1 millones de dólares en una subasta de la casa Bonhams. Ya en 2007 se vendió una por 75.000 dólares y, diez años después, en 2017, su precio en subasta había ascendido a más de 600.000 dólares. Lo cierto es que cada vez que se consume o se vende una de estas botellas, el precio de las otras se revaloriza y se multiplica exponencialmente. En definitiva, estamos ante el whisky convertido en una obra de arte. ¿No cree?